03 May 2010 ~ Comments Off

En Comunidad y en el Corazón

Ya varias lineas se han escrito sobre el terremoto, y en ellas se han vertido cientos de historias de dolor, esperanza y por sobre todo de tesón para volverse a parar y continuar construyendo un lugar mejor para vivir en nuestro país, y este post trata precisamente del apoyo y esperanza que aparecen en este tipo de momentos.

Desde hace varios años que compartimos con varios amigos la vocación de promover una Internet más competitiva y abierta bajo el alero de Mozilla, lo que se ha traducido en contar con una comunidad muy activa, con varias iniciativas en distintas ciudades de Chile. Es por esta razón que desde el primer minuto después del terremoto recibí emails, twitts y mensajes en facebook de personas de todas partes del mundo que comparten esta misma vocación y que, ya sea como parte del equipo central de Mozilla en San Francisco o como miembro de una comunidad local, querían apoyar a nuestro país. Como resultado de esto, hoy todos los sitios de Mozilla.com muestran una sección de ayuda a Chile, tal como se muestra en la imagen:

Screen shot 2010-03-22 at 10.57.36 PM

Además gracias a contactos desde Mozilla, el proyecto Ushahidi continuara entragando información y apoyo a través de su plataforma que ya se encuentra disponible.

Otra cara de esta historia la compone la experiencia que compartí junto a 9 personas en Pichidegua, VI Región. A través de una amiga me llego una invitación a construir una vivienda de emergencia  (conocida también como mediagua), y junto a Lecaros no dudamos en aceptar el desafío. Llegamos a una zona campesina, humilde y que su principal forma de ingreso proviene de actividades relacionadas con la agricultura; en este contexto las casas más antiguas, principalmente construidas de adobe fueron muy golpeadas por la fuerza del terremoto. Trabajamos a pleno sol durante dos días completos, compartiendo desde el lugar para dormir, comida pero por sobre todo la vida, buena onda y alegría de querer entregar un poco de alivio y esperanza a una familia que había perdido su casa, esfuerzo de generaciones. Fueron dos días llenos de emociones, donde se podía vivir a concho el compromiso de cientos de jóvenes por ayudar a reconstruir Chile.

Estas experiencias marcan el alma y demuestra nuevamente que el vivir en comunidad y el trabajo en equipo enriquecen al ser humano y ayudan a pasar un poco mejor los tragos difíciles de la vida.

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